
El Centro de Producción y Validación de Tecnologías Hortícolas avanza en la incorporación de prácticas productivas sustentables a partir del uso combinado de bioinsumos, microorganismos y macroorganismos, consolidando un modelo que prioriza la eficiencia productiva, la calidad y el cuidado ambiental.
Las tecnologías se aplican principalmente en el cultivo de tomate bajo invernadero y forman parte de un esquema de Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE), una estrategia que permite reducir significativamente el uso de insumos químicos, mejorar la sanidad de los cultivos y optimizar los rendimientos.
“Este centro es estratégico para demostrar que es posible producir más y mejor, incorporando tecnología con base biológica y conocimiento local. No se trata sólo de innovar, sino de ofrecer soluciones concretas”, destacó el presidente de Biofábrica Misiones, Federico Miravet.
En la misma línea, la gerente de la institución, Luciana Imbrogno, subrayó la importancia del proceso de validación técnica: “La validación de estas tecnologías permite generar información confiable para que los productores puedan incorporarlas de manera gradual en sus chacras, adaptándolas a sus sistemas productivos y fortaleciendo esquemas de manejo sanitario más sustentables”.

Polinización biológica: un hito para la provincia
Por primera vez en Misiones, el Centro incorporó colmenas de abejorros del género Bombus, polinizadores nativos especialmente eficaces en cultivos bajo invernadero. Esta técnica permite reemplazar el uso de hormonas sintéticas, mejorar el cuaje de flores y obtener frutos más uniformes, de mayor tamaño y con mejor calidad comercial.
La polinización por vibración, característica de estos abejorros, incrementa el rendimiento productivo y optimiza la mano de obra, integrándose plenamente a esquemas de producción sustentable.
Control biológico de plagas
Dentro del manejo preventivo, se utiliza el insecto benéfico Tupiocoris cucurbitaceus, una chinche nativa depredadora que controla principalmente mosca blanca y arañuela, y en menor medida la polilla del tomate.
Este controlador biológico actúa alimentándose directamente de las plagas, reduciendo sus poblaciones y evitando daños severos en las plantas. Su uso permite disminuir la dependencia de insecticidas de amplio espectro y sostener el equilibrio del sistema productivo.
Bioinsumos desarrollados en Misiones
El esquema productivo se complementa con bioinsumos formulados a partir de microorganismos benéficos, orientados a fortalecer el sistema radicular, mejorar la absorción de nutrientes y prevenir enfermedades del suelo.
Entre ellos se destaca Mihoba, un biofertilizante y biofungicida elaborado con cepas nativas de Trichoderma, desarrollado y producido por Biofábrica Misiones. Se aplica de manera preventiva en cultivos hortícolas y también en producciones como café y banano.
En las etapas iniciales del cultivo se incorpora además Biomo, un complejo de bacterias promotoras del crecimiento y micorrizas que actúa de forma sinérgica como biofertilizante, bioestimulante y bioprotector, favoreciendo un arranque más vigoroso de las plantas.
Producción basada en monitoreo y prevención
Todas estas herramientas se integran dentro del enfoque MIPE, que combina monitoreo permanente, uso de trampas, controladores biológicos y aplicación estratégica de bioinsumos, ajustando las prácticas según el estado del cultivo y las condiciones ambientales.
Este modelo permite mantener las poblaciones de plagas por debajo del umbral de daño económico, priorizando métodos preventivos y biológicos, con menor impacto ambiental y mayor sustentabilidad productiva.
De este modo, el Centro de Producción y Validación de Tecnologías Hortícolas se consolida como un espacio clave para validar, demostrar y transferir tecnologías adaptadas a la horticultura misionera, en sintonía con las demandas actuales de sostenibilidad y eficiencia productiva.